A ti mamá

Si los bebés son ángeles que escogen a sus padres para obtener una lección de vida… Entonces en su momento decidí escogerte para que me enseñaras tanto.
Gracias por protegerme como no lo hicieron contigo. Gracias por abrazarme, besarme, apapacharme como tanto lo añoraste para ti. Gracias por tu extraodinaria visión, que no es algo que hayas aprendido de tu madre. Gracias porque siempre llevé lunch a la escuela, desayuné por las mañanas, hiciste la tarea a mi lado y compraste la monografía a último minuto. Gracias por seguir tu sentido común a pesar de estar en contra de la opinión externa. Gracias por permitir y promover mi estrecha relación con mis abuelos paternos y mi papá a pesar de la inconformidad de otras personas. Gracias por las veces que nos llenamos la boca de chicles hasta no poder hablar. Gracias por jamás pegarme aunque eso haya sido parte de tu infancia. Gracias por preocuparte de ser diferente, de mejorar, de estar ahí.
Hoy se que los papás nos tocan y no son como esperamos o queremos sino como ellos pueden y se permiten ser. En medida que he entendido esto, te comprendo más, te acepto como eres y he dejado de esperar la reacción que desearía y empezado a escuchar la que de tu esencia surge.
Sé que ninguno sabemos como ser papá o mamá, pero si te sirve de consuelo, ninguno sabemos como ser hija o hijo; es algo que aprendemos juntos en el camino, con ensayo y error –como diría Mafalda: nos graduamos el mismo día.

En esta misión de vida destinada a aprender la una de la otra ávida y activamente, espero tus enseñanzas hayan encontrado reciprocidad en las mías.

Gracias por ser, por estar, por enseñarme lo que quiero repetir con mis hijos y lo que no, porque de eso se trata ¿cierto?

Y aunque no necesito de un día para decirte cuanto te admiro y lo que te quiero, que mejor oportunidad que hoy.

… a ti mi respeto Señora, Señora, Señora

a ti mi guerrera invencible

a ti luchadora incansable…

Denise de Kalafe